Historia. Entrenadores. Capitulo 3: Paco González

Paco González: del 22 de agosto de 1934 al 30 de junio de 1935

Temporada 1934-1935

La tercera temporada de vida del Zaragoza, 1934-35, es, deportivamente hablando, la peor. Esta vez no se llega a disputar el ascenso, que se malogró al final en las dos anteriores, y hay que ir a la promoción, contra la Ferroviaria de Madrid, para seguir jugando en el torneo Mancomunado.

El día 3 de agosto de 1934, en el salón de quintas de la Diputación Provincial, celebra el Zaragoza su asamblea. En esta junta general, la directiva presenta la dimisión, propuesta que no aceptan los socios, si bien se acuerda reorganizarla. También se autoriza a la junta a subir los recibos a los nuevos socios e implantar cuotas de entrada. Buena prueba del deseo de colaborar de los asistentes fue la recaudación de donativos, muy superiores en valor moral a la cantidad conseguida. Dos semanas después se celebra una junta general extraordinaria donde por aclamación se nombra nueva junta, la cual sigue presidiendo don José María Gayarre y formada, entre otros, por Felipe Lorente Laventana, Lorenzo Cavero, Juan José Navarro y Julio Ariño, entre otros.

Sin embargo, tan solo unos días más tarde, el 17 de agosto, un cansado Gayarre presentó de nuevo su dimisión y, esta vez se hizo efectiva. Fue una situación incómoda que favoreció la llegada de savia nueva a la entidad, con Felipe Lorente Laventana a la cabeza.

La búsqueda de un entrenador con cierto prestigio, se convierte en tema de conversación de las tertulias futbolistas en el mes de agosto de 1934. Esta preocupación la recoge el propio Heraldo de Aragón en una breve noticia aparecida el día 15 de agosto y que dice textualmente: "El Zaragoza dispondrá de un entrenador. ¿Quién? Acaso el veterano Plattko, a quién estos días le vemos concurriendo a los mentideros deportivos. Algo difícil se presenta esta cuestión, porque se ha pensado ya en un elemento nuevo en esta plaza, y del que se tienen las mejores referencias."

A pesar de los rumores sobre Plattko como posible entrenador, justo una semana más tarde ya se habla en la prensa local del que finalmente fue elegido como tal, que no era otro que el internacional Francisco González Galán, más conocido como Paco González, nacido en La Coruña el 14 de febrero de 1897.

En un artículo aparecido en el propio Heraldo de Aragón el 22 de agosto de 1934 ya se habla de la planificación de la temporada bajo las órdenes del técnico gallego:

"EL ZARAGOZA, ANTE LA PRÓXIMA TEMPORADA: Se va haciendo alguna claridad en el horizonte futbolístico. Aquellos densos nubarrones que cerraban toda perspectiva, se disipan al compás del tiempo, cada día más favorable al comienzo de la próxima temporada. Decimos esto porque, hoy, podemos informar a nuestros lectores de algo que era considerado como un enigma, hasta el momento: la formación de nuestro Zaragoza en todas sus líneas. Comencemos por decir que el próximo día 26 se verificará la concentración de fuerzas en el cuartel general de Torrero. Allí, todo un entrenador, que se llama Paco González -internacional y técnico por derecho propio- pasará revista a veteranos y bisoños enrolados en las filas locales. Con pleno poder de decisión, irá colocando las figuras en el verdoso tablero de Torrero para que rindan el juego propicio a nuestro prestigio balompédico. Veremos a Lerín bajo la "pinotea", más espigadote que nunca y con sus guantes bien calados para detener todo el cuero que le sirvan. En la defensa formarán dos veteranos: Gómez y Emparanza, al lado del reservista Uriarte y de una nueva figura, a punto de llegar de Vizcaya. Es muy posible, asimismo, que Juanito Chacártegui sea de la partida, en concepto de "amateur", pues quiere actuar sin el compromiso que el profesionalismo lleva consigo. ¿Medios? Ahí van los nombres: Municha, Pelayo (no se lo presentamos a ustedes porque su personalidad es suficientemente conocida en estas latitudes), Ortúzar y el navarro Senosiaín, ese muchachote fornido que hace algunas temporadas formó el centro de la línea medular de Osasuna. Además, se da como muy probable la participación de Rioja en el once local y, por otro lado, tampoco se ha confirmado oficialmente la marcha de Epelde a un club donostiarra. En la delantera tendremos a Juanito Ruiz, los reservas Amestoy y Bilbao y dos jóvenes procedentes del Durango, también a estas horas con un pie en el estribo camino de nuestra ciudad. Uno de ellos dirigirá el ataque (refiriéndose a Sarmentón) y el otro ocupará un puesto en el interior. El oscense Primo será probado de extremo izquierda, ya que, todavía, no es segura la firma de Pepe Luis Costa, que, en todo caso, sería estampada en la purísima cartulina amateur. Contaremos, asimismo, para esta línea, con un elemento de la valía de Telete, el notable interior que la pasada temporada figuró en las filas del Racing santanderino. La firma de este equipier llegará de un momento a otro a la secretaría del Zaragoza, pues una pequeña diferencia económica entre ambas partes interesadas, ha quedado salvada. (por razones que desconozco, finalmente no se concretó ese fichaje). No olvidamos a Juan Tomás en esta relación de futuros defensores de los colores zaragocistas. Este buen interior aragonés siente deseos de firmar por el club de sus amores, pero hasta ahora, no ha funcionado la estilográfica. Digamos como colofón a esta relación de jugadores blanquillos que para sustituir a Lerín en los casos en que las circunstancias así lo exijan, se dispondrá de un segundo goalkeeper (Azpirichaga), también oriundo de Vasconia y que como sus compañeros de nuevo ingreso, llegará al Zaragoza el día de hoy."

Además de los fichajes de los que habla el artículo de Heraldo, a media temporada se incorporó al equipo el defensa Pedro Alonso Galquera, procedente del Real Madrid. Prácticamente el Zaragoza ha conseguido una de las dos mejores y más famosas alineaciones de su historia, la que llevaría al club a Primera en la siguiente temporada.

Cinco días antes de dar comienzo la temporada oficial, concretamente en su edición del miércoles 29 de agosto de 1934, Heraldo de Aragón publicaba una nota con las primeras impresiones sobre los entrenamientos de Paco González y con cábalas sobre la posible alineación en el primer partido del Torneo Mancomunado ante el C.D. Logroño:

"La hora del entrenamiento ha sonado. Bajo la celosa mirada de Paco González, el flamante entrenador zaragocista, van ocupando sus puestos los elementos llamados a defender los colores locales en la próxima temporada. Lerín, Gómez, Emparanza, Tomás, Municha, Ortúzar, Ruiz, Primo, Bilbao, gente ya veterana en las filas blanquillas, comparten esta tarea con Pelayo, Senosiaín, Sarmentón, Azpirichaga y Basarte, nuevas adquisiciones, de las que se espera mucho en sus respectivos puestos. La táctica del entrenamiento está perfectamente calculada, como corresponde al arte organizador de Paco González. Primero algo de sueca, después unas carreras de escaso fondo y para final unos ensayos a jugador parado, para apreciar eso que podemos llamar condiciones innatas del equipier. El entrenador, a la vista del resultado de las pruebas, va formando la ficha técnica de sus poulains. Este puede ser un buen delantero centro; aquél encaja perfectamente en la defensa; en el otro hay materia para nutrir la línea media. Pero, de momento, no se aventura un juicio, por muy prometedora que sea esta primera experiencia sobre el terreno de juego. Desde luego, el domingo próximo en Logroño actuará un once cuyo diseño tiene ya trazos perfectamente definidos. Hay elementos con opción preferente a un lugar determinado y otros que, respondiendo al cálculo hecho de antemano, se ajustan perfectamente a los puestos que se pensó adjudicarles. Pero dejemos que el entrenador -en el que hay depositada una gran confianza- diga la última palabra sobre el particular. Seguros estamos que sacará a estos muchachos el máximo rendimiento posible, para lograr, a expensas del combinado riojano, el resultado que bien de veras apetecemos."

Paco González debutó en partido oficial en el campo de Las Gaunas un 3 de septiembre de 1934, en el primer partido del Torneo Mancomunado. Las anteriores temporadas se había jugado en el Mancomunado Guipúzcoa-Logroño-Navarra. En esta se cambia de aires y se forma parte del Mancomunado de Castilla. La primera alineación presentada por Paco González para ese partido frente al C.D. Logroño fue la compuesta por: Lerín; Gómez, Basabe; Pelayo, Municha, Ortúzar; Juanito Ruiz, Eloy, Sarmentón, Bilbao y Primo. El resultado final fue de 4-3 favorable al equipo riojano y los tres goles del Zaragoza fueron anotados por Sarmentón.

Aprovechando un pequeño parón liguero, el domingo 9 de septiembre el Zaragoza F.C. disputa un partido amistoso en Las Corts donde pierde por 7-0 frente al F.C. Barcelona. Una semana más tarde, el 16 de septiembre de 1934, nueva derrota en el Torneo Mancomunado; en esta ocasión en Torrero frente al Nacional de Madrid por 1-2.

Tampoco estrenó su casillero de puntos el Zaragoza en su visita a Chamartín el 23 de septiembre de 1934, ya que sucumbió ante el potente Real Madrid por 3-0.

Nueva derrota en el Sardinero en la cuarta jornada frente al Racing de Santander (3-1) y empate a dos en Torrero el día del Pilar de 1934 frente al Atlético de Madrid. La primera victoria de la temporada no llegó hasta la jornada 6 del Torneo Mancomunado, el 14 de octubre de 1934. El Zaragoza FC se impuso al Deportivo Logroño por 3-0, con dos goles de Gárate y otro de Tomasín.

El día de Todos los Santos de 1934 fue una jornada grande para la afición zaragocista. El novedoso y atractivo hecho de haber abandonado el grupo norte del Torneo Mancomunado para jugar en el grupo Centro-Cantabria-Aragón, supuso los primeros enfrentamientos oficiales contra el Madrid y el Atlético de Madrid, cuyas visitas a Torrero significaron dos hitos históricos en esta temporada. El ya comentado12 de octubre llegaron primero los colchoneros, con quienes se empató a dos goles.

Quince días después, el 1 de noviembre de 1934, el calendario trajo al Madrid de los hermanos Regueiro, Hilario, Bonet y Quesada. El ambiente previo y, sobre todo, la victoria posterior por 2-1 frente a los merengues, fue uno de los momentos más emocionantes de la nueva andadura del futbol zaragozano. La ficha técnica de aquella histórica victoria fue la siguiente:

ZARAGOZA F.C. - 2: Lerín, Gómez, Basabé, Pelayo, Municha, Ortúzar, Juanito Ruiz, Bilbao, Tomás, Gárate y Primo.

MADRID F.C. - 1: Cayol, Bonet, Quesada, Pedro Regueiro, Valle, Leoncito, Eugenio, Luis Regueiro, Gurruchaga, Hilario y López.

Árbitro: Ramón Melcón (madrileño)

Goles: 1-0: Bilbao, 2-0: Gárate, 2-1: Gurruchaga

Incidencias: Torrero registró un llenazo sin precedentes en la primera visita del Madrid en partido oficial.  Los merengues vinieron sin el portero Zamora. El Zaragoza apabulló al campeón de España.

También se ganó tres días más tarde, el 4 de noviembre de 1934, y de nuevo en Torrero, al Racing de Santander por 1-0, gracias a un gol de Tomasín a los 85 minutos tras una buena jugada de Primo que rechazó el portero cántabro.

Las "sonadas" victorias del Zaragoza F.C. frente a equipos del prestigio de Real Madrid y Racing de Santander, llamaron la atención sobre los medios deportivos nacionales. El Semanario madrileño AS publicaba, en su edición del lunes 5 de noviembre de 1934 un extenso reportaje de dos páginas bajo el título:

Os transcribo dicho reportaje, firmado por Miguel Gay, que da buena cuenta de la actualidad zaragocista en aquellas fechas, y sobre los métodos de trabajo del entrenador Paco González:

"Nosotros habíamos visto con envidia cómo han desfilado por las estupendas páginas de AS todos los equipos a la voz de mando de sus entrenadores y a través de todos los campos de España. Los hemos visto com envidia, porque hasta hace muy poco, el Zaragoza era Lerín, Municha, Ruiz y Primo: cuatro y el de la gaita.  Todo influyó para que fuera así, y principalmente aquel movimiento de la "Ezquerra"  antipoencista y aquel desbarajuste que obligó a jugar cuando, ni legalmente, ni higiénicamente, se podía jugar. Al Zaragoza casi le cuesta la vida.  Le ha costado muy buenos elementos y una "convalecencia", de la que ahora parece salir, y con qué bríos.

Al Zaragoza se le ha juzgado con severidad desacostumbrada e injusta. No parece sino que el Zaragoza
ha ido buscando por los bajos fondos del fútbol a los cortadores de cabezas, cargadores de muelle o mozos de mudanza, para enfrentarse con los rivales que eligió Gayarre ofreciendo el crédito, sólo el crédito del Zaragoza.

No diremos que el Zaragoza sea la corte de Versalles en traje de "soirée", pero, de eso a que empleen la hoz y el martillo para ganar o perder, va mucha diferencia.

A los jugadores del Zaragoza no se les podía pedir depurada técnica, maravilla de ejecución, habilidad samitieresca... porque entonces estarían todos en el Madrid o en el Athletic de Madrid. Precisamente porque no tienen más que entusiasmo, afición, buena voluntad y pocas aspiraciones, es por lo que se han
enrolado en el Zaragoza: para hacer de víctimas propiciatorias.

Ocurre que el entusiasmo y la codicia se confunden, según quien los emplea, y entorpecen el juego preciosista y sin fondo, y hacen el partido bronco, pero vibrante, y con esas virtudes, es fácil contener la pirotécnia y quebrar ilusiones... pero nada más.

Pero los tenaces comentarios de algunos, las fantasías de otros, recogidas y lanzadas a los cuatro vientos, han colocado al Zaragoza en una situación de violencia frente a otros públicos -véase lo de Santander-, y nos ha movido a presenciar su entrenamiento.  Y los chicos del Zaragoza se entrenan como todos los muchachos de por ahí. Van al campo por la mañana, bien aseaditos, se visten un jersey viejo, se incrustan las botas..., y a la pradera, dirigidos por Paco González.

Y nosotros los hemos visto hacer la gimnasia con ritmo, saltar, chutar, correr..., pero no hemos visto que se entrenen en dar patadas en la barriga... Como ven, lo mismo, lo mismo, que los demás...

No hacen más; simplemente procuran obtener el máximo rendimiento de su esfuerzo y el máximo rendimiento de su esfuerzo y el máximo perfeccionamiento con sus ejercicios. Todo, bajo la dirección de un entrenador competente y bien educado. Como permiso sea dicho.

Claro que de alternar por esos campos de Dios se han forjado así, duros y fuertes. Pero esta postergación
injusta y dilatada no la han deseado ellos. Se han encontrado en ella años y años, por muchas cosas. Pero ese fútbol se hace en tantos campos de España, que se puede afirmar que la excepción es lo otro: lo del fútbol fino, lo del fútbol de salón. Por eso, los que más fútbol han visto son los que han visto menos fútbol...

En el Zaragoza de hoy están, insistimos, unos chiquillos modestos, sin antecedentes penales, procedentes de algunos pequeños rincones vascos y de Logroño. Tampoco la procedencia es, por lo tanto, sospechosa. Lo que sí se puede afirmar es que, en proporción con los otros equipos, es un conjunto de 0,95. Pero esta cualidad tampoco acredita un temperamento sanguinario.

En fin, el entrenador -de tales maestros, tales discípulos- nos ha parecido, desde que tuvimos en gusto de saludarle, una excelente persona y un excelente entrenador, precisamente preocupado de la conducta deportiva de sus hombres sobre el terreno. Y, al efecto, Paco González nos enseñó un "Tratado de
Urbanidad Deportiva" que va a dar a la publicidad en colaboración con Ricardo Zamora, con el único Ricardo Zamora español conocido en el mundo de los deportes.

Claro; Paco González, jugador del Madrid F.C. y del Español de Barcelona, no podía decirnos otra cosa que lo que ya hemos dicho nosotros, y lo que nos hubiera dicho cualquier espectador imparcial, desapasionado y discreto.   

El Zaragoza imprime a su juego una dosis de codicia y entusiasmo tan desterrados de nuestros campos, que, dados el peso y la talla de sus jugadores, especialmente en sus líneas defensivas, puede adquirir un volumen de dureza que en lo efectivo es solo aparente y engañosa. Pero puedo asegurar que jamás ha visto en esa codicia mala intención; porque saben los jugadores que, sea cual fuere, el día que aquella llegara caería en el rigor inexorable de una dura sanción. Creo, sinceramente, que hemos sido duramente castigados por nuestras actuaciones, y dicha opinión, difundida naturalmente, nos ha hecho ya mucho daño y nos precispone ante los públicos. En otro aspecto, puedo decirle únicamente que si las bajas con que se inició la temporada, tan sensibles, como la de Lerín, las de Bilbao y Pelayo, no continúan, acaricio la esperanza de que en la competición de Liga alcance el Zaragoza su aspiración máxima, clasificándose con derecho al ascenso y borrando la pobre actuación realizada hasta ahora, por mala suerte únicamente. Yo, personalmente, estoy encantado de los jugadores, de los directivos y del público de Zaragoza, y solo quiero que desaparezca esa leyenda negra que se ha forjado en torno al equipo.

En una semana, el Zaragoza ha vencido nada menos que al Madrid y -ayer- nada menos que al Racing. En sus victorias no ha influído lo más mínimo esa cualidad "sanguinaria" que se había pretendido descubrir en sus jugadores.  Han sido, uno y otro triunfo, consecuencia de su entusiasmo y un deseo de bien hacer que no ha abandonado a los jugadores durante 180 minutos. Así pudo superar una técnica indiscutiblemente más depurada que la suya, la de los "madridistas", y un tono de juego vigoroso y fuerte -el de los santanderinos-, con el que el suyo tiene bastantes puntos de contacto."  MIGUEL GAY

Los dos últimos partidos del Torneo Mancomunado los disputó el Zaragoza lejos de su estadio y ambos finalizaron con derrota. En Zorrilla, el 11 de noviembre de 1934 se impuso el Valladolid por 3-1.  Poco antes de finalizar el partido, el jugador del Zaragoza Amestoy, es expulsado. En el conjunto maño, que no pudo sacar su mejor alineación, fracasaron los defensas y la línea delantera. Lerín fue muy aplaudido y en los medios sobresalió Municha.

El último partido se jugó en Vallecas, una semana más tarde, frente al Atlético de Madrid. Tras un primer tiempo igualado, en la segunda mitad tres tantos de Elícegui pusieron el marcador en el 3-0 definitivo.

El sexto puesto obtenido (de siete participantes), obligaba al Zaragoza a disputar, en el mes de junio de 1935, una eliminatoria de Promoción para mantener el puesto en el Torneo. El rival fue la A.D. Ferroviaria de Madrid.  El partido de ida se disputó en el campo de Las Delicias de Madrid el 15 de junio de 1934 y el resultado fue de 4-4.  En el partido de vuelta disputado en Torrero el 20 de junio de 1935, el Zaragoza se impuso a la Ferroviaria por 3 goles a 2.

Estos fueron todos los resultados del Torneo Mancomunado, incluida la eliminatoria de promoción frente a la Ferroviaria de Madrid que se disputó en el mes de junio de 1935: 

En la clasificación final vemos como el Zaragoza F.C. quedó en sexto lugar (de siete participantes).  Por eso tuvo que jugar la promoción contra la Ferroviaria de Madrid.

En el Mancomunado se habían producido algunos incidentes con el público, concretamente el lanzamiento de piedras, lo que conlleva por parte de la Federación una multa de cien pesetas. El club decide, para el primer encuentro de la Liga, dejar vacíos los dos goles donde, al parecer, tomaban posiciones los tiradores más certeros e incívicos.

Al mismo tiempo que la Primera División se reestructuraba en esta temporada, pasando de 10 a 12 equipos, la Segunda División se convertía en tres grupos y la Copa también cambiaba su estructura. Los campeonatos regionales fueron sustituidos por cinco grupos suprarregionales, que jugaban por el sistema de Liga y daban los clasificados para la fase final de la Copa.

Este año, los cinco grupos previstos se convirtieron en cuatro, de los cuales los dos primeros pasaban a los octavos de final de la Copa. Otros dos equipos para los octavos eran los campeones de Asturias y Galicia. Los restantes seis equipos se clasificaron como consecuencia de un torneo por eliminatorias entre más de treinta equipos en cuyo torneo iban entrando en las eliminatorias posteriores aquellos equipos que mejor puesto habían obtenido en los torneos suprarregionales, mientras que los peor clasificados o no participantes en los grupos comenzabas a eliminarse desde el principio.

El 2 de diciembre de 1934 comenzaría la andadura del Zaragoza F.C. en su nueva categoría del futbol español, la Segunda División. El equipo fue encuadrado en el Grupo II de dicha categoría junto con otros 7 equipos: C.D. Logroño (que posteriormente abandonaría la competición), Gerona, Júpiter, Osasuna, Badalona, Unión de Irún y Sabadell. En un principio pues, se tendrían que haber disputado 14 jornadas, pero con la retirada del C.D. Logroño se quedaron en tan solo 13. Estos fueron los resultados:

El Zaragoza F.C., pese a ser un recién ascendido, finalizó la Liga en un honroso tercer puesto, tras conseguir 7 victorias, 2 empates y 4 derrotas en los 13 partidos disputados, con 35 goles a favor y tan sólo 17 en contra. El equipo se quedó a tan solo un punto de jugar la fase de ascenso a Primera. Tan solo se disputaron 13 partidos en lugar de 14 porque el C.D. Logroño se retiró de la competición tras disputar la tercera jornada, anulándose en la clasificación todos los partidos disputados frente a este equipo, entre ellos el 5-0 que le endosó el Zaragoza en la primera jornada. Con la anulación de esos partidos la clasificación quedó así:

Una vez finalizada la Liga, y antes del comienzo del torneo de Copa, el Zaragoza disputó un partido amistoso el 14 de abril de 1935 frente al Baracaldo en Torrero, con victoria para los blanquillos por 5-0.

Debido a la reestructuración de las distintas competiciones para esta temporada y con el objeto de dilucidar los 6 equipos que completarían los Octavos de Final de la Copa de España de esa temporada, se disputó un torneo por eliminatorias a doble partido.

En la primera de ellas, el Zaragoza se enfrentó al Júpiter de Barcelona los días 1 y 5 de mayo de 1935. No tuvo problemas el equipo maño para acceder a la siguiente ronda tras un global de 5-0.

En la siguiente eliminatoria previa a la Copa de España, le tocó enfrentarse al Unión de Irún, al que venció por 2-0 en el partido de ida, el 12 de mayo, y por 2-1 en el partido de vuelta dos días más tarde. Ambos encuentros se disputaron en el campo de Torrero.

Tras estos resultados el Zaragoza se clasificaba para la fase final de la Copa de España, y en la ronda de octavos de final le correspondió enfrentarse al Oviedo, tercer clasificado en primera división por encima de equipos como el Bilbao o el Barcelona. En el partido de ida, disputado el 19 de mayo en el campo de Torrero, el Zaragoza dio la gran sorpresa y se impuso al equipo asturiano por 2-0. El Oviedo salió demasiado confiado al terreno de juego, mientras que el Zaragoza derrochó entusiasmo durante los 90 minutos del partido. Consecuencia de todo ello fueron los dos goles del Zaragoza, conseguidos por Amestoy y Juanito Ruiz.

En el partido de vuelta el Oviedo venció al Zaragoza, pero por un solitario 1-0, que era insuficiente para remontar la eliminatoria. Los aragoneses se presentaron a este partido con una defensa a ultranza, enérgica y bien organizada, ante la que se vio impotente la goleadora delantera ovetense, que solo pudo traspasar la barrera maña en una ocasión por medio de Lángara en el minuto 76.

Se presentaba pues el conjunto maño en los cuartos de final donde le correspondería enfrentarse al Osasuna de Pamplona, que no dio ocasión al Zaragoza para repetir su éxito frente al Oviedo. En el partido de ida, disputado en Torrero, los navarros se impusieron de manera clara y contundente, favorecidos por el estado del terreno de juego, blando y embarrado por las lluvias, que perjudicó al Zaragoza, más acostumbrado a terreno seco. La primera parte finalizó con empate a un gol, con tantos de Amestoy para el Zaragoza en el minuto 2 y Catachús para el Osasuna en el 30, al aprovechar un mal despeje del meta zaragocista Lerín. En el minuto 43 el zaragocista Pelayo falló un penalti. En el segundo tiempo se endureció el juego y el Osasuna terminó imponiéndose ante el agotamiento de los maños. Victimas del juego duro fueron el zaragocista Amestoy y el osasunista Valentín, que resultaron lesionados. El mando de los navarros se fue haciendo más intenso y a los 18 minutos Vergara adelantó a los rojillos. A falta de cinco minutos el mismo Vergara logró el tercer gol de Osasuna, con lo que el partido concluyó con la victoria pamplonica por 1-3, que dejaba la eliminatoria prácticamente resuelta.

En el partido de vuelta disputado en el campo de San Juan de Pamplona el 9 de junio de 1935, el Osasuna volvió a vencer al Zaragoza con entera tranquilidad, sin necesidad de emplearse a fondo. La primera parte fue más igualada, ya que el Zaragoza llegó a adelantarse en el marcador en el minuto 22 al aprovechar Primo una salida en falso del portero navarro Urreaga. Sin embargo, a los 34 minutos llegaba el gol de empate conseguido por Paco Bienzobas. La segunda parte fue totalmente osasunista y uno tras otro fueron llegando los tres goles locales obra de Vergara en los minutos 60 y 75 y de Tatillo en el 80. Con 4-1 finalizó el encuentro, resultado con el que Osasuna se clasificaba para las semifinales y ponía fin al torneo de Copa y a la temporada para el Zaragoza.  En este cuadro vemos todos los partidos del torneo de Copa disputados por el Zaragoza:

En resumen, la temporada 1934/35 finalizó con un total de 35 partidos disputados en las tres competiciones oficiales, con un balance de 17 victorias, 4 empates y 14 derrotas, 72 goles a favor y 58 en contra:

El 28 de junio de 1935, una vez finalizada la temporada, Heraldo de Aragón recoge la noticia de la marcha de Paco González al Racing de Santander:

"Parece un hecho la ausencia de Paco González, el notable entrenador gallego, de esta ciudad, que le ofreció afectos y buenas amistades. Terminado su compromiso con el Zaragoza, el amigo González busca el ambiente norteño, que se ajusta mejor a sus condiciones de lucha por el deporte del balón redondo. Nos consta que la directiva zaragocista lamenta vivamente la ausencia de este buen preparador, que supo llevar a las huestes blanquillas un estimable grado de compenetración y entusiasmo. También Paco González -así nos lo ha dicho- siente mucho abandonar nuestra ciudad, con cuyo ambiente llegó a sentirse totalmente identificado. Pero circunstancias de diversa índole y, especialmente, el afán de mejorar en sus tareas profesionales, le han llevado a aceptar la preparación de los muchachos del Racing Club de Santander durante la próxima temporada. En estos momentos tenemos para el excelente amigo y perfecto valor técnico, una cordial despedida, unida al deseo de los mayores éxitos en lo sucesivo".

Estos fueron los números de los jugadores en la temporada 1934-35:

Dado que Francisco González no volvió a dirigir nunca más al equipo blanquiazul, sus números finales serían idénticos a los reflejados como resumen de la temporada 1934-1935, ya que fue el único entrenador en dicha temporada:

Unos años más tarde, concretamente el sábado 2 de enero de 1943, el diario MARCA publicaba un reportaje con motivo de un partido homenaje que se efectuó al técnico gallego en el estado de Riazor, en su ciudad natal. Como considero interesante esta publicación para conocer un poco mejor la trayectoria del que fuera entrenador zaragocista antes de la Guerra Civil, os la transcribo íntegramente:

"Por lo que Paco González representa en la historia del fútbol coruñés, tiene bien merecido el partido de homenaje y beneficio que para mañana le prepara el R.C. Deportivo, que así corresponde también a un deber de gratitud contraído con él en una lejana época de estrechez económica y de verdadero compromiso deportivo.

Entonces -fue en la temporada de 1924-25- era Paco González entrenador del Elche F.C., que no participaba en competiciones nacionales, y el Deportivo coruñés, jugando el Campeonato regional, se quedó sin su mejor elemento, Ramón González, al sufrir éste una grave lesión.

Como única solución de momento, la directiva deportivista dirigió una apremiante llamada a Paco González, que, con la consiguiente autorización del Elche, no vaciló en prestar la colaboración que le solicitaban sus paisanos. Firmó la correspondiente ficha, pero no llegó a jugar más que dos partidos, porque en el segundo, disputado en el campo de Coya contra el Celta de Vigo, el defensa Pasarín le fracturó una clavícula al iniciarse el encuentro, no obstante lo cual, continuó en el campo sobreponiéndose al dolor.

Un año antes, encontrándose circunstancialmente en La Coruña, ya había sido también la tabla de salvación del Deportivo, que iba a menos por falta de figuras, al presentarse a jugar unos partidos contra el Vigo y el Fortuna, que en Riazor quisieron acabar su vida deportiva, pero, con su sacrificio, dar vida al Celta, que hubiera surgido como uno de los más potentes clubs españoles de entonces si pudiera haber conservado todos los jugadores que tenían los clubs de los que nació. Pero se le fueron precisamente cuatro de sus mejores elementos -Isidro, Otero, Ramón González y Chiarroni- en el breve periodo de libertad que los Reglamentos conceden tras una fusión.

Para La Coruña vinieron a reforzar al Deportivo, que ya Paco estaba mejorando con sus inestimables consejos como entrenador y con su entusiasmo de jugador, pues luego de aquellos dos partidos, aun quiso prolongar su estancia en su tierra para completar el servicio al Deportivo puliendo y acoplando un conjunto de modestos elementos que por entonces constituían el conjunto coruñés.

No se olvidó para nada de esto. Y ahora que Paco trata de rehacerse, pasada su honda tragedia, el Deportivo viene en su ayuda, tratando de saldar una vieja deuda.

Quiere volver a preparar equipos -tarea en la que alcanzó éxitos y prestigio-, pero necesita antes una temporada de reposo. Porque Paco González estuvo trastornado casi desde principios de nuestra guerra de Liberación. Esta fue su tragedia, que apenas tuvo eco. Nos la evoca a las pocas semanas de haber salido del Sanatorio Neuropático de Conjo, donde estuvo recluido varios años, ayudando a su memoria con detalles que le refirió su esposa cuando ya había entrado en periodo de curación.

Fue el mío -dice- un caso de obsesión persecutoria. Había sostenido una polémica en la Prensa cántabra con Roberto Álvarez, cuando éste era secretario técnico de la Federación Regional, y como consecuencia de ella tuvo que presentar la dimisión. Al poco tiempo de iniciarse el Alzamiento Nacional, Roberto Álvarez se constituyó en presidente de un tribunal rojo, y el temor a que pretendiera entonces vengarse impunemente de mi "vapuleo", me obsesionó de tal forma que a los pocos días tuvieron que recluirme en la prisión montañesa.

En mi memoria hay luego una laguna de varios años. Me dijeron que, malherido, me habían conducido de nuevo a mi casa, y, al liberarse Santander, se gestionó mi ingreso en Conjo, en donde, cuando mi cerebro comenzó a recobrar la tranquilidad, creí que estaba detenido por falsas acusaciones de asesinato en la época roja.

Una fuerte impresión emocional determinó mi curación. Verás: acababa de lograr el ascenso a la Segunda División el Elche, y al comentar la noticia un periódico madrileño, decía que este equipo conservaba todavía "la solera del buen juego que le había creado Paco González". Y seguían unos elogios para mi, que, al conmoverme profundamente, me llevaron a pensar que si en letras de molde se hablaba de mí con estimación, esto quería decir que sobre mí no pesaba ninguna acusación. Mi alegría desahogó en llanto y, de repente, sentí como si naciese a una nueva vida. Poco tiempo después, me daban de alta en el Sanatorio.

Ahora quiero descansar una temporada, ni el beneficio del partido que generosamente me brinda el Deportivo me lo permite. En este periodo quisiera terminar un libro con mis Memorias, que ya tengo empezado. Luego, el fútbol otra vez, si algún Club quiere confiarme su equipo. Todavía me siento con sobrada afición y con capacidad bastante para poder ser útil en la difícil tarea de preparar nuevos futbolistas.

TREINTA AÑOS DE FÚTBOL

Paco González fue el primer jugador profesional "a cara descubierta", que tuvo el Madrid. Él firmó el primer contrato cuando todavía se juzgaba que el ser profesional, legalmente, era desdoroso.

Empezó a jugar en el Arriola, un equipo infantil de La Coruña, desaparecido ya, hace más de veinte años. Descubierto por Arturo Zato, que era capitán del Real Club Coruña, pasó al primer equipo de este Club, debutando como delantero centro contra un cuadro formado por la oficialidad de un acorazado inglés que se encontraba en el puerto. Marcó el gol de la victoria.

En 1919 se fue al Real Madrid y de este Club pasó al Deportivo Español, en 1922. En 1924, obligado a abandonar el fútbol activo por enfermedad en una pierna, se fue a Elche, cuyo clima le recomendaban como el más indicado para su curación. Y aprovechando su estancia en esta ciudad, entrenó al equipo ilicitano la temporada de 1924-25.

Volvió al Madrid, una vez curado -temporada 1926-27-, y con este Club terminó su vida de futbolista. Fue luego entrenador de la Gimnástica de Torrelavega, en donde formó a Ibarra, Sañudo, Telete, Mendaro, Ceballos, Lecube y Capillas. En la temporada 1932-33 entrenó al Nacional de Madrid, que se clasificó subcampeón de la Región Centro.

En la temporada 1933-34 se hizo cargo nuevamente del Elche, y a la siguiente entrenó al Zaragoza, pasando luego al Racing de Santander.

De sus tiempos del Madrid recuerda esta anécdota, que es un ejemplo para los profesionales de hoy:

-En aquélla época -dice- cumplía yo el servicio militar en un batallón de Transmisiones que estaba destacado en El Pardo, y como andaba muy mal de dinero, para no pasar por la vergüenza de pedirlo al Club, los domingos en que había que jugar, me iba a pie hasta Madrid, y a la hora de comer, me metía en una chocolatería para engañar el estómago. El regreso lo hacía de la misma forma, hasta que Hernández Coronado se dio cuenta de mi proceder.

UN PARTIDO DE AÑORANZAS

Cinco "viejas glorias" volverán a pisar el terreno de Riazor en este partido que se prepara en honor y a beneficio de Paco González. Para solaz de viejos aficionados y maravilla de los nuevos, que podrán hacer este contraste entre unas y otras épocas de nuestro fútbol, que es eterno motivo de comentarios.

Saldrán con el homenajeado, Ramón González -seleccionado para la Olimpiada histórica de 1920- Ricardo Zamora, Torres y Díz. En el primer tiempo el Deportivo formando su línea de ataque con Torres, Ramón González, Paco González, Eduardo González (Chacho) y Diz -una línea que, pudiéndola presentar en plena forma, cualquier Club se sentiría plenamente feliz con ella-, se enfrentará a una selección constituida con Zamora; Caliche (del Ferrol), Varela (del Celta), Alvarito, Fuentes (del Celta), Silvosa (del Ferrol), Venancio, Agustín, Del Pino, Yayo y Roig (del Celta).

En el segundo tiempo, Zamora será sustituido por Paco Trigo, y Del Pino por Carnero. En el Deportivo, los "históricos" dejarán sus puestos a los titulares deportivistas, sustituyendo a Paco González el Paco González actual, "Paquirri". Arbitrará don Alfonso Cabrera, delegado regional del Colegio Central de árbitros, con dos jueces de línea en cada banda y jueces de gol. Un partido solemne". PONTE PATINO corresponsal de MARCA

También cabe reseñar en el transcurso de esta temporada, el merecido homenaje que se tributó a don José María Gayarre Lafuente, tal y como recoge el semanario AS en su edición del 18 de febrero de 1935: