Entrevistas Vintage: José Ángel Zalba, Presidente del Real Zaragoza (Junio de 1974)

Creo que no hay mejor forma de conocer la historia de un Club de Fútbol, que si ésta es contada por sus protagonistas.  Por eso quiero inaugurar esta sección en mi web denominada "Entrevistas vintage", en la cual me haré eco de reportajes y entrevistas publicados en la prensa deportiva nacional sobre temas relacionados con el Real Zaragoza.  Comenzaré con una entrevista que salió a la luz en el Semanario AS COLOR en el mes de junio de 1974 a uno de los mejores presidentes que ha tenido el Real Zaragoza en toda su historia: José Ángel Zalba Luengo.  El 19 de abril de 1971 se convirtió, a sus 29 años, en el Presidente más joven  de la historia de Primera División.  Bajo su mandato, que duró hasta al 10 de agosto de 1977, se inauguró la actual Ciudad Deportiva del Real Zaragoza en 1974.

Acababa de finalizar la temporada 1973/74 y el Real Zaragoza era uno de los equipos de moda del balompié español tras finalizar en tercera posición en el Campeonato de Liga y clasificarse de nuevo, tras varios años de ausencia, para las competiciones europeas. En esta entrevista, realizada por Julián de Reoyo, Zalba nos muestra los entresijos del club en aquella época de bonanza del zaragocismo:


"Cuando era niño, creo que todos mis amigos al igual que yo, llevábamos los bolsillos llenos de ilusiones, chapas de refrescos, güitos y bolas de jugar al gua.  A todos los chavales del mundo les ocurre lo mismo.  Luego, la vida va rompiendo algunos bolsillos, por donde se escapan las ilusiones, y se van sustituyendo las cosas de juego por otras muy distintas, como herramientas de trabajo, alguna carta de amor y, por desgracia, hasta balas de matar.  Pero también hay muchas personas que crecen sin que se les escapen de los bolsillos los sueños y esperanzas y que mezclan éstas con el trabajo agradable.  Tal vez sea éste el caso de José Ángel Zalba, desde hace tres años y tres meses presidente del Real Zaragoza.  Digo que tal vez sea éste el caso del presidente zaragocista porque, desde que le conozco, siempre le he visto optimista, preocupado pero contento, con ánimo para la lucha y cargado de proyectos, de cara a un sonriente futuro y tratando de olvidar los malos ratos pasados, rodeado de buenos amigos y adornado con la difícil vitola de la sencillez.  Conocí a José Ángel cuando iba camino de Cádiz para entregar una insignia de oro a quien se le había ofrecido para levantar el embargo que pesaba sobre el Trofeo Carranza, que tan brillantemente ganara el Real Zaragoza, y es que, por aquel entonces, las cosas marchaban mal para el club del que se había hecho cargo.  Ha pasado ese periodo de tiempo de su mandato, y la situación ha cambiado bastante.


- ¿Cómo estaba el Zaragoza cuando cogiste sus riendas?

- En Segunda División, con una deuda de veinte millones y, lo peor de todo, desmoralizados los jugadores y la afición.

- ¿Qué tiene ahora su equipo?

- Está en Primera, ha pagado aquellos veinte millones, se ha gastado en jugadores el pasado año treinta millones de pesetas, y ahora tenemos el patrimonio de doscientos mil metros cuadrados de terreno, donde está nuestra Ciudad Deportiva.  La afición está contenta, y los jugadores felices y entregados en la defensa de sus colores.

- ¿Ha sido fácil?

- Es fácil explicarlo, realizarlo ha costado lo suyo.

- Tu gestión ha sido un éxito.

- El éxito es de muchos.  Es de todos los que formamos la directiva, de la afición que nos siguió, de la prensa que nos prestó su apoyo, de los jugadores que sabíamos como estábamos, y lucharon para que saliésemos de ese bache, del entrenador que trabaja sin desmayos, y de otras muchas personas a cuya puerta hemos llamado y nos las han abierto de par en par.

- Me dijo un día un gran presidente y querido amigo, don Vicente Calderón, que los mandatarios de los clubs siempre tenéis una meta nueva que cumplir, y que es muy difícil dejarlo; por eso hay casi siempre que echaros.  Primero te pregunto: ¿Cuál es tu próxima meta?

- La ampliación del campo en doce mil localidades más, de cara a competiciones internacionales.

- Una segunda pregunta: ¿Cuándo te vas?

- Tal vez dentro de nueve meses, cuando termine mi periodo de cuatro años para los que fui nombrado presidente.

- ¿Cuándo cuesta esa ampliación?

- Unos ciento cuarenta millones de pesetas.

- ¿Los conseguirás?

- Es difícil. ¿Quién le va a prestar ese dinero al Zaragoza cuando el campo es del Ayuntamiento?

- El propio Ayuntamiento.  Al fin y al cabo sería enriquecer su propio patrimonio.

- En una ciudad de más de setecientas mil almas siempre hay muchos problemas por solucionar, además de su campo de fútbol.  El Ayuntamiento ya nos compra un millón de pesetas en localidades para los niños en edad escolar, y en adelante será el propio club el que organice el Trofeo Ciudad de Zaragoza.  También nos ha ampliado el contrato veinte años más, si bien en 1987 pudiera cambiarse algo por algún motivo que juzgase el Ayuntamiento interesante.

- Ahora amplíame esa respuesta de que te marchas tal vez dentro de nueve meses.

- La verdad es que me he alejado mucho de mis negocios, e incluso alguno he tenido que subarrendar, y también de la familia. Tengo poco tiempo para mis cosas y, por otro lado, ya se logró aquello para lo que llegué al Zaragoza.  Por eso, tal vez cuando termine mi plazo de mandato sea el momento justo para dejar la presidencia en otras manos que, de seguro, continuarán llevando al equipo por buenos caminos.

- Sinceramente, ¿te has arrepentido alguna vez de llegar a la presidencia?

- ¡Jamás!  He recibido muchas satisfacciones.

- ¿Te ha gritado alguna vez el público?

- Nunca; ¿por qué iba a hacerlo?

- ¿Qué pasaría si un día el público se te volviese contra el palco y te gritara que te fueses?

- Me daría mucha tristeza, dado mi carácter bastante sentimental. No creo que esto ocurra nunca.  El día que nos eliminó el Atlético hubo un grupo de aficionados que hasta me cogieron a hombros a la salida del campo.  El público, la directiva, el equipo y yo, todos vamos muy unidos, y trabajamos codo con codo.

- ¿Te apasiona el fútbol?

- Sí, es mi deporte.

- ¿Has jugado alguna vez?

- He jugado, y lo sigo haciendo.  El otro día jugué un partido con los árbitros aragoneses.

- ¿Trabajándote las relaciones públicas?

- A nosotros no nos arbitran nunca.

- ¿En qué puesto juegas?

- En todos los sitios, aunque creo que jugando de extremo es donde menos estorbo.

- ¿Tus conocimientos de este deporte te permiten opinar a la hora de hacer las alineaciones?

- Ni siquiera para aconsejar.  En los equipos, los que tienen que dar las alineaciones son los técnicos, que para eso cobran.  Yo me limito a mover el dinero del club lo mejor posible.

- ¿El mejor fichaje que has realizado?

- Tal vez sea Arrúa, aunque la verdad es que hay varios; a lo largo de estos tres últimos años, que vienen dando un rendimiento fabuloso, como Soto, García Castany, Blanco, Diarte, junto a los que ya estaban en el club.

- ¿Cómo es Luis Carriega, el entrenador?

- Un hombre muy trabajador, muy formal, un gran técnico y muy humano.

- ¿Qué le falta a tu equipo, a la plantilla?

- La plantilla está muy completa, pero hay que pensar en las competiciones europeas, y entonces creo que habrá que fichar a un par de jugadores más, ya que también puede haber lesionados o jugadores que bajen de forma.

- ¿Te hubiera gustado ser jugador del Zaragoza?

- Creo que todo aragonés a quien le guste el fútbol habrá pensado de niño jugar en el Zaragoza, y yo no iba a ser una excepción.

- Y tú eres un aragonés de pura cepa.

- Nací en las Cinco Villas Zaragozanas, concretamente en Biota en 1939, y siempre he vivido en Zaragoza.

- ¿Tu mayor alegría como presidente?

- El ascenso a Primera División.

- ¿Tu peor momento?

- Aun no he tenido uno para significarlo de forma especial.

- ¿Qué hará el equipo en la Copa de la UEFA?

- Intentaremos hacerlo lo mejor posible. Ya fuimos campeones cuando se llamaba Copa de Ferias. No me aventuro a darte un pronóstico.

- ¿Confías mucho en ti mismo?

- Soy un hombre de fe, y, aunque quizá no consiga todo lo que me propongo, si que alcanzo un buen tanto por ciento de lo que quiero.

- ¿Eres un hombre con buena suerte?

- Creo que no la tengo mala, pero la suerte hay que buscarla, y trabajando suele encontrarse con más frecuencia.

- ¿Qué harás cuando te retires?

- Volver a mis negocios, a mis ocupaciones particulares, y, sobre todo, dedicarle más tiempo a la familia.

- ¿Te servirá de algo la popularidad alcanzada con el Zaragoza?

- La popularidad no suele ser mala, pero sobre todo, lo que más me agrada haber conseguido, además de colaborar en los triunfos del equipo, son esos nuevos amigos que he hecho en mi vida.


Entre esos amigos a los que hace alusión José Ángel Zalba, y también como un admirador más a su labor, me encuentro yo.  Le conocí hace un poco más de tres años, con el equipo en Segunda, el Trofeo Carranza embargado, y con os muchachos desmoralizados, pero había en el nuevo presidente un joven con los bolsillos llenos de ilusiones, cifras, proyectos, que aún guarda con celo y entusiasmo junto a los recién llegados planos de la ampliación del campo, y, si este aragonés se lo ha propuesto, no me extrañaría nada que La Romareda, no tardando mucho, contase con doce mil localidades más...y, si no, al tiempo.

José Ángel Zalba finalizó su mandato en el mes de agosto de 1977, siendo su sucesor Julio Descartín.  Regresó al club aragonés en el mes de noviembre de 1988 y estuvo allí hasta finales de 1992, fecha en la que tuvo que abandonar el Club una vez convertido en Sociedad Anónima Deportiva, haciéndose con el paquete principal de acciones D. Alfonso Solans Serrano.

Fue Presidente del Comité Organizador del Mundial de Fútbol de 1982, directivo de la Federación española de fútbol, durante 12 años hasta 1995, Presidente de la casa de España en el mundial de EE.UU. 1994 y miembro de la Comisión de Finanzas de la Liga de Fútbol Profesional.

En las navidades de 2002 desembarcó junto a su amigo, el ganadero José Luis Martín Berrocal, en un Logroñés en proceso de liquidación, que debía a sus jugadores 5 mensualidades y condenado a la desaparición si no se presentaba a jugar la próxima jornada de Liga por huelga de su plantilla, salvando con su llegada la desaparición de un equipo histórico del fútbol nacional. Esa primavera el equipo riojano quedó a las puertas del ascenso a segunda división, cayendo apeado en la fase de ascenso. La temporada siguiente se produjeron cambios profundos en la plantilla, luchando toda la temporada por la permanencia. La falta de sintonía con el ayuntamiento de Logroño junto con el impago del patrocinio por parte del Gobierno de La Rioja y el interés del Gobierno de la Comunidad por hacer del C.D. Recreación el nuevo equipo de la capital suplantando al histórico C.D. Logroñés hizo irrealizable el proyecto y llevó a que en verano de 2004 el máximo accionista de la entidad, José Luis Martin Berrocal, vendiera las acciones al anterior propietario, Juan Hortelano.